El Canal de Panamá

Después de pasar unos días en Ciudad de Panamá y, estando tan cerca, no podíamos marcharnos de allí sin visitar el famoso Canal de Panamá, una de las obras más importantes de la ingeniería del siglo XX a nivel mundial.

El Canal de Panamá​ atraviesa el punto más estrecho del istmo de Panamá, de 82 kilómetros, conectando el mar Caribe y el océano Pacífico. No es que el Canal mida 82 kilómetros, lo que habría sido una obra prácticamente imposible para la época, sino que se eligió su ideal ubicación, de manera que los barcos pudieras atravesar el lago Gatún, un lago artificial creado para reducir la cantidad de trabajo requerido para la excavación del canal, como parte del recorrido.

Como curiosidad, podéis ver claramente en el mapa anterior cómo la salida del Canal al Caribe está más al oeste que la del Pacífico.

El Canal de Panamá

Un poco de historia

Antes de su apertura, en 1914, los pasos naturales utilizados entre los océanos Atlántico y Pacífico eran el estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos (en el extremo más austral del continente, entre Argentina y Chile). Con la apertura del Canal se redujeron los tiempos de transporte, el gasto en combustible e incluso la peligrosidad de la ruta.

La idea de una ruta que uniera en esta zona ambos océanos ya existía en tiempo precolombinos. Ya los nativos americanos utilizaban esta zona, por su natural estrechez, para cruzar de una costa a la otra.

Los españoles observaron este comportamiento y empezaron a intentar idear una forma de “facilitar” ese cruce. Pero los españoles no fueron los únicos: escoceses y franceses también lo intentaron, llegando estos segundos, incluso, a estar cerca de hacerlo realidad.

Hacia finales del siglo XIX, los avances tecnológicos y las presiones comerciales eran tan fuertes que la construcción de un canal se convirtió en una propuesta viable.

Para el final del siglo XIX, los avances tecnológicos y las presiones comerciales eran tales que la construcción de un canal se convirtió en una propuesta viable. Un primer intento por parte de Francia fracasó, pero se consiguió hacer una primera excavación. Tras dicho fracaso, se firmó el Tratado Herrán-Hay, entre el gobierno colombiano y el estadounidense, con el objeto de la construcción de un canal transoceánico en Panamá, que en aquellos tiempos formaba parte de Colombia. Sin embargo, el tratado fue rechazado por el Senado colombiano, situación que empujó a un grupo de panameños, encabezados por José Agustín Arango, a establecer un movimiento separatista que permitiera a los panameños negociar directamente un tratado para la construcción del canal con los Estados Unidos. La separación de Panamá de Colombia, se llevó a cabo el 3 de noviembre de 1903, con apoyo de los Estados Unidos.

Ese mismo año se produce la firma de los Tratados Hay-Bunau Varilla, que concedían a Estados Unidos la operación del Canal y su presencia en una franja del territorio panameño a perpetuidad. Esto permitió ejecutar esta increíble obra de ingeniería, la cual quedaría definitivamente inaugurada y abierta al tráfico marítimo el 15 de agosto de 1914.

Tras varias décadas de reclamos, el 9 de enero de 1964 se producen una serie de manifestaciones estudiantiles, cuyo trágico saldo en vidas (conocidos como los Mártires del 9 de enero) obligó a Estados Unidos a revisar sus relaciones con Panamá en torno a esta importante vía interoceánica.

Es, por fin, en 1977 cuando se produce la firma de los Tratados del Canal entre el entonces presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, y el General panameño en aquel momento, Omar Torrijos. Con ello se acordó la total transferencia del Canal a Panamá y el fin de la presencia militar estadounidense en el país a partir del mediodía del 31 de diciembre de 1999, lo cual se cumplió.

En el año 2006, los propios panameños aprobaron en referéndum la ampliación del Canal, cuyos trabajos concluyen en 2016 con la inauguración del tercer juego de esclusas del Canal Ampliado, que habilitara el paso de barcos de mayor tamaño.

El Canal en cifras

En la actualidad, las actividades de transporte comercial a través del Canal representan en torno al 6% del comercio marítimo mundial.

Los ingresos por peaje generados en el Canal de Panamá ascendieron a 2.661 millones de dólares estadounidenses en el año fiscal 2020 (octubre 2019 – septiembre 2020). Esto representó un aumento de alrededor del 2,7% en comparación con los ingresos del año fiscal anterior. Teniendo en cuenta los efectos negativos sobre la economía y el comercio mundial de la pandemia que aún sufrimos, se trata de un dato aún más sorprendente e impresionante.

El Canal sirve por igual a naves de todos los países del mundo. No obstante, los cinco mayores usuarios de esta vía interoceánica son Estados Unidos, China, Chile, Japón y Corea del Sur.

Las principales rutas comerciales que hacen uso de esta ruta panameña son:

  • Entre la costa este de Estados Unidos y Asia
  • Entre la costa este de Estados Unidos y la costa oeste de Sudamérica
  • Entre Europa y la costa oeste de Sudamérica
  • Entre la costa oeste de Estados Unidos y Canadá con Europa

Por ello, lo más probable es que muchos de los productos que tienes en tu casa, ya sea un electrodoméstico, ropa o incluso tu coche, así como alimentos y bebidas que consumes con asiduidad, hayan viajado a través del Canal de Panamá.

Tanto si alguna vez has disfrutado de un vino chileno o un plátano ecuatoriano en España, puedes dar por seguro que esos productos siguieron la ruta transístmica.

El funcionamiento de las esclusas

En el siguiente dibujo esquemático queda muy bien explicado el funcionamiento de las esclusas.

Y en los siguientes mapas podéis ver la localización de las diferentes esclusas del Canal de Panamá. Todo lo marcado en rojo se corresponde con la obra de ampliación finalizada en 2016.

Nuestra visita al Canal

Nos desplazamos hasta las cercanas esclusas de Miraflores, las más turísticas, en taxi.

La entrada al recinto costaba 15 dólares por persona por aquel entonces (diciembre de 2017). Además de los miradores para ver en pleno funcionamiento las esclusas hay un pequeño museo sobre la construcción y las cifras del canal. Es bastante didáctico y ameno.

Me llamó la atención mucho esta maqueta de un “barco-excavadora” utilizado en la excavación del Canal.

Hay además una especie de simulador en el que puedes hacerte la típica “foto-turistada” como si estuvieras llevando un gran barco por el Canal. ¡No me pude resistir!

Al llegar al mirador, estas son las vistas de excepción del Canal y de las esclusas que tendréis:

A vuestra derecha: la salida hacia el Caribe.

Y a vuestra izquierda: la salida hacia el Pacífico.

El tráfico va cambiando de dirección según lo estipule la organización del Canal. En el momento de nuestra visita, los barcos estaban cruzando las esclusas de norte a sur (del Caribe al Pacífico). Es muy importante tener en cuenta que el cruce del Canal al completo, es decir de océano a océanos lleva entre ocho y diez horas, por lo que es importante regular muy bien el tráfico que alcanza el lago Gatún para no formas atascos.

En la siguiente foto podéis ver cómo al fondo se aproxima a las esclusas un enorme barco procedente del Mar Caribe.

Como habréis podido apreciar, el tiempo ese día no pintaba nada bien. Estaba cada vez más nublado.

En los descansos en que las esclusas están estáticas, algunos simpáticos pelícanos se posan en ellas, haciendo la espera más amena a los muchos turistas que se congregan en los miradores.

Estas pequeñas locomotoras eléctricas (cariñosamente llamadas mulas) que veréis en las siguientes fotos tienen un papel muy importante, como podréis apreciar en posteriores videos. Se encargan de guiar al barco, tirando de él y manteniéndolo centrado dentro del canal.

A estas alturas, la lluvia ya había hecho acto de presencia. ¡Y de qué manera!

Otra anécdota más: durante nuestra visita al Canal de Panamá, y al igual que ya nos pasó recorriendo la Ciudad de Panamá, nos encontramos con varios de nuestros excompañeros del Ave María, con los que habíamos llegado navegando desde Cartagena de Indias. Para ser únicamente diez, parecemos una plaga. ¡Estamos por todas partes!

Y mientras tanto, el gran barco que hace no mucho veíamos aún bastante alejado, se va aproximando a las esclusas.

Además, ya vemos cómo un gran barco-cisterna se aproxima a la esclusa más cercana a nosotros.

En el siguiente video se puede ver a las mulas haciendo su trabajo, remolcando el barco para introducirlo en la zona de las esclusas.

Y en este otro video se aprecia perfectamente cómo las mulas ya se han detenido y el agua dentro del recinto de las esclusas ya ha comenzado a descender.

En la próxima imagen se ve muy bien, cómo el barco ha descendido notablemente junto con el nivel del agua dentro de la esclusa.

Y en el siguiente video podéis ver, cómo por el canal más próximo ya está accediendo el barco-cisterna a las esclusas, mientras el barco anterior, en el canal más distal sigue dentro de su esclusa.

Y por fin, el nivel del agua se ha igualado con el de destino y la esclusa se abre, para dejar salir al barco azul del comienzo. Mientras tanto, el gran barco-cisterna más próximo a nosotros sigue su entrada en la zona de las esclusas.

Cuando las compuertas de la esclusa están completamente abiertas, entran de nuevo en juego las mulas, que remolcan el barco hacia el exterior de la esclusa, en este caso.

Finalmente, podemos ver cruzar al gran barco-cisterna. Os recomiendo que escuchéis atentamente las explicaciones por megafonía del siguiente video, porque son de lo más interesante.

Impresiona el tamaño de semejante bicharraco al pasar frente a nosotros justo al lado de los edificios colindantes.

Una vez más, son las graciosas (o a mí me lo parecen) mulas las encargadas de remolcar al barco-cisterna fuera de la zona de esclusas para que pueda proseguir su camino a través del lago Gatún hacia el océano Pacífico.

En el canal contiguo ya se prepara el cruce de un enorme barco (el de máximo tamaño que puede cruzar por estas esclusas). Pero esta vez no lo hará solo. En el mismo compartimento podemos ver un par de veleros y lo que parece un barco turístico cualquiera, de esos que cruzan el Canal a diario cargado de viajeros curiosos.

Sin embargo, cuando hago zoom a tope (de ahí la mala calidad de la imagen), me doy cuenta de que se trata del ¡Isla Morada!, el barco que Al Capone usaba para el tráfico de alcohol mientras imperaba la Ley Seca en Estados Unidos.

Se trata del barco más antiguo que transita en la actualidad por el canal de Panamá. Fue construido en 1912 en un astillero de Massachusetts, en Estados Unidos, y tras tener distintos propietarios, terminó en manos del sanguinario Al Capone (1899-1947). El archiconocido gánster, que dominó Chicago en la década de los 20 del siglo pasado, amasó gran parte de su fortuna traficando con licores que traía del Caribe, especialmente de Cuba y República Dominicana, cuando en Estados Unidos estaba terminantemente prohibido beber alcohol.

Cuando el capo entró en la prisión de Atlanta en 1932 acusado de evadir impuestos, el barco fue requisado por la Marina de Estados Unidos y utilizado como «barre minas» durante la Segunda Guerra Mundial. En 1960 llegó a Panamá, cuando el canal estaba bajo dominio estadounidense, y se convirtió en una especie de hotel flotante. Desde el 2003, pertenece a la empresa panameña Canal and Bay Tour, que se dedica a hacer recorridos turísticos por el Canal de Panamá y por la bahía.

Y así terminamos nuestra visita al Canal de Panamá, con mucha información interesante y unas cuantas curiosidades y anécdotas. En la siguiente etapa, más.

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