Rigi, la reina de las montañas

Coincidiendo con una visita de mis padres, acabamos de realizar una excursión de un día a una de las muchas montañas de Suiza, el icono de este bonito país. Hay muchas para elegir, y las vistas nunca defraudan, os lo aseguro.

Nosotros nos decantamos por subir a Rigi, sobre todo, por su cercanía a Zurich, donde vivimos. Otras opciones igualmente buenas son el monte Pilatus, Gornergrat, Engelberg, Junfraujoch… Y así podría continuar con un post interminable de nombres impronunciables. Ya os contaré algún día mis experiencias en estos lugares.

Para subir a Rigi, la reina de las montañas según los suizos, hay varias opciones. Se puede tomar un teleférico desde la localidad de Weggis, aunque éste no llega hasta la cima. Si se quiere llegar a lo más alto, hay que tomar uno de los dos trenes de cremallera que salen desde Vitznau y desde Goldau. Nosotros optamos por el último.

No es una excursión barata. Nada en Suiza lo es. Nosotros pagamos 72 francos por persona, pero tenéis todos los precios en la web oficial. Si os movéis por el país con transporte público tenéis diferentes opciones con las que ahorrar un dinerillo. En el post “Consejos para ahorrar en un viaje a Suiza” os dejo todos los detalles.

Una vez en la cima, unas vistas de infarto nos dan la bienvenida. ¡Bien merecido tiene Rigi el título de reina de las montañas!

El infinito verde, típico de cualquier postal de los Alpes, lo inunda todo. En el fondo del valle, lagos de un intenso azul dan la nota de color.

Tuvimos mucha suerte con el tiempo. El sol brillaba potentemente en el cielo. Tanto, que ¡hasta nos quemamos! No os olvidéis de la crema solar, ya que el sol en la montaña pega de lo lindo.

En el mismo vagón en el que íbamos nosotros, subía un grupo de gente cargando con sus parapentes. Una vez arriba, no podíamos perdernos el espectáculo. En un momento tenían todos los bártulos preparados y se fueron lanzando de uno en uno a volar. ¡Tiene que ser una sensación increíble!

Dimos un paseo por la zona. Las vistas eran preciosas desde todos los ángulos. Otro inconfundible icono del país de los Alpes pastaba tranquilamente a nuestro alrededor. ¡No podían faltar las vacas suizas en tan idílico paisaje! Son tan tranquilonas…

Compartiendo pasto con las vaquitas había unas invitadas bastante menos habituales por estos lares: un grupo de llamas.

Por un momento sentimos un déjà vu y casi nos sentimos de vuelta en el altiplano chileno o boliviano.

Al mediodía comimos algo en el restaurante que se encuentra en la cima. No esperéis una gran experiencia gastronómica. Aquí encontraréis sobre todo salchichas, filetes empanados, patatas fritas y cosas por el estilo. Comida de supervivencia made in Switzerland. Los precios, acordes a los del tren. Si no queréis gastar mucho, no os olvidéis los bocatas.

Tras el almuerzo hipercalórico, nos decidimos a bajar dando un agradable paseo para coger el tren de vuelta un par de estaciones más abajo. Hicimos mil y una paradas para hacer fotos, admirar el paisaje, grabar el momento en nuestras memorias… Es un lugar realmente bonito.

Finalmente, cogimos el penúltimo tren de vuelta a Goldau. Fijaos bien en los horarios cuando vayáis, porque todo en Suiza suele cerrar muy pronto.

En resumen, habíamos pasado un magnífico día, en un entorno que quitaba el hipo, y eso tenía que compartirlo con todos vosotros. Si viajáis a Suiza, no os podéis perder una visita a Rigi.

2 comentarios

    1. ¡Hola Fernanda!
      ¡Muchas gracias por tu comentario!
      Yo también siento debilidad por las llamas. Bueno, y por las vacas, y las cabras, y… ¡por todo bicho viviente!
      Si visitas Suiza, desde luego Rigi se merece una excursión. No dudes en preguntarme si te animas a venir.
      ¡Un saludo!

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