Mespelbrunn, un castillo que parece emerger de las aguas

Que Alemania es tierra de castillos es irrefutable. Por todo su territorio encontramos repartidas magn√≠ficas y espectaculares fortalezas. Desde los castillos m√°s concurridos como el de Neuschwanstein (¬Ņqui√©n no ha so√Īado alguna vez con visitar el castillo que inspir√≥ a Walt Disney para crear el de La Bella Durmiente?), a otros mucho menos visitados, aunque igualmente famosos gracias a documentales de viajes e internet. En un post anterior, os hablo sobre el castillo de Lichtenstein, otro buen ejemplo de castillo alem√°n de cuento.

En esta entrada os voy a hablar de Mespelbrunn, un castillo situado al norte del estado de Baviera, entre las ciudades de Frankfurt y Wurzburgo, ciudad, √©sta √ļltima, que ya os recomiendo en una entrada anterior.

Estoy segura de que a m√°s de uno le resultara familiar este bonito castillo, en cuanto ve√°is la siguiente foto. Es, desde luego, carne de folleto de agencia de viajes, y motivos no le faltan. Mespelbrunn parece emerger directamente de las aguas.

Desde el aparcamiento, se llega al castillo por un agradable camino entre frondosos bosques. Cuando, por fin, su silueta aparece entre los √°rboles, la imagen te deja sin palabras. El castillo de por s√≠ ya es bonito, pero si encima le a√Īades el encanto de un estanque lleno de patos al frente y el reflejo en el agua del bonito edificio iluminado con los √ļltimos rayos de sol, tenemos una localizaci√≥n de cuento.

El castillo tiene su origen en el siglo XV, aunque su perfil actual data del siglo XVI. Es de estilo renacentista y una de sus características más destacables es su original torre cilíndrica del siglo XV.

Gracias a su rec√≥ndita situaci√≥n, entre bosques y colinas, pas√≥ pr√°cticamente inadvertido durante numerosas guerras, lo que le permiti√≥ sobrevivir intacto al devenir de los tiempos. Hoy en d√≠a, la familia propietaria del castillo sigue viviendo en una de las alas del mismo, la cual permanece cerrada al p√ļblico.

El resto de Mespelbrunn se puede visitar desde mediados de marzo hasta finales de octubre, y permanece cerrado durante el fr√≠o invierno b√°varo. Las fechas son aproximadas y var√≠an de a√Īo en a√Īo, as√≠ que es mejor que os inform√©is bien antes de ir en balde. La entrada cuesta cinco euros (a√Īadidle dos euros m√°s para el parking, si lleg√°is a √©l en coche) y el horario de apertura es de nueve de la ma√Īana a cinco de la tarde.

Tienen p√°gina web, aunque est√° √ļnicamente en alem√°n.

Nosotros fuimos sin antes informarnos sobre los horarios y llegamos muy justos de tiempo. Las visitas guiadas ya se hab√≠an terminado. √Čstas s√≥lo estaban disponibles en alem√°n (una aut√©ntica pena), as√≠ que tampoco fue tanta la p√©rdida, ya que mis padres me acompa√Īaban aquel d√≠a y no hubieran entendido ni papa. Al final pudimos visitar por nuestra cuenta los jardines, el patio, la sala de los caballeros, que hac√≠a las veces de comedor, y la capilla. Desde mi punto de vista, y por lo poco del interior que llegamos a ver, lo m√°s bonito son las maravillosas vistas del castillo desde el exterior.

Para acceder al patio, deb√©is cruzar un peque√Īo puente sobre el foso. Una vez en el patio y a trav√©s de un bonito arco adyacente a la torre, podr√©is asomaros al estanque, en el que conviven unos gigantescos peces con los numerosos y escandalosos patos y alg√ļn que otro elegante cisne. Las vistas desde este punto son id√≠licas, totalmente relajantes.

Si estáis de viaje por la zona, no dejéis de visitar este pintoresco y tranquilo castillo.

2s comentarios

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *